Comunicadores, Influencers y Creadores: ¿Quién te Salva y Quién te Jode?
En el panorama digital actual, cada “like” se cotiza como oro y las colaboraciones con marcas alcanzan cifras récord. En Venezuela, como en muchas otras regiones, se libra una batalla de percepciones: profesionales formados en comunicación sienten que su terreno es invadido por figuras sin título que dominan las redes sociales. ¿Estamos ante un desprestigio de la carrera o simplemente frente a la evolución natural de los medios?
En Venezuela, se siente un “hate” entre comunicadores al ver cómo influencers y creadores alcanzan niveles de visibilidad digital inéditos. Se debate si la veracidad y la ética profesional se sacrifican en favor del espectáculo y la viralidad. ¿Es esta crítica una defensa legítima de la profesión o una resistencia al cambio? La clave está en desarrollar criterio y saber elegir con quién aliarse.
Definiendo muy brevemente, quién es quién
Comunicador Social: Profesional con formación académica en comunicación, periodismo o áreas afines. Con código profesional y compromiso por la veracidad.
Influencer: Figura mediática, generalmente respaldada por su trayectoria, capaz de dejar un mensaje que genera acciones medibles.
Creador de Contenido: Entusiasta digital, con o sin título, que mezcla carisma y creatividad para enganchar a su audiencia. Es el showman que deslumbra y viraliza.
El Dilema en la Batalla Digital
El marketing de influencers se ha consolidado como una de las estrategias más rentables para las marcas. En 2024, el retorno de inversión (ROI) promedio de las campañas con influencers es de $5,78 por cada dólar invertido, y las marcas líderes pueden alcanzar hasta $18 por cada dólar gastado. Además, el 85% de las marcas afirma que obtiene mejores leads a través de campañas con influencers, y el 80% de los consumidores se muestra más dispuesto a comprar productos recomendados por ellos.
Sin embargo, la industria enfrenta desafíos importantes: el fraude de seguidores y la autenticidad de las audiencias. Algunas plataformas de análisis permiten detectar patrones de seguidores falsos y evaluar la calidad real de la audiencia de un influencer, lo que es clave para proteger la inversión y garantizar resultados genuinos. La presencia de seguidores inflados puede afectar negativamente el rendimiento de una campaña, por lo que la autenticidad y el engagement real se han convertido en métricas prioritarias.
La verdadera batalla no es entre grupos, sino en la capacidad de las marcas para identificar cuál de estos perfiles se alinea mejor con sus objetivos. Un influencer puede impulsar ventas y visibilidad, un creador de contenido puede construir comunidades fieles y engagement, mientras que un comunicador social aporta credibilidad y solidez institucional.
El ecosistema digital exige adaptabilidad y criterio. El éxito está en la combinación estratégica de estos actores, aprovechando sus fortalezas y mitigando sus riesgos con herramientas de análisis y métricas confiables.