El lujo es para pobres
En un mundo donde aparentar y tener lo último se ha convertido en la norma, las grandes marcas de lujo no te venden productos, sino un sueño: la ilusión de que cierto teléfono o una camisa de diseñador te elevan socialmente. ¿Sigues creyendo en la mentira de la exclusividad o ya despertaste a la realidad? Estamos en 2025, ¿todavía eres de los que pagan por un espejismo mientras la sociedad aplaude tu ruina financiera?
La sociedad del espejismo: ¿apariencias o realidad?
Vivimos obsesionados con lo que se muestra. Bernard Arnault, uno de los hombres más ricos del mundo, controla LVMH, un conglomerado de marcas que prometen "ascenderte".
Una camiseta básica producida en países como Bangladesh o Vietnam puede costar alrededor de $6 en producción (OEC World), pero con un logo de marca de lujo, ese mismo producto se vende hasta por $120 en tiendas europeas — un margen de ganancia cercano al 1,900%.
Este fenómeno ilustra el poder de la marca y la percepción de exclusividad. Pero, ¿dónde está el límite entre lo ético y lo estratégico?
En 2024, el mercado del lujo creció a $1.5 trillones, y un alarmante 70% de los compradores recurrieron al crédito para pagar estos artículos (McKinsey State of Fashion 2024).
El Dato Incómodo: Según un estudio de la Universidad de Stanford, el 80% de los compradores de lujo admiten que lo hacen para impresionar a otros, no por satisfacción personal.
Ejemplo Concreto: La marca Supreme vende productos básicos con logos minimalistas que cuestan menos de $40 en producción, pero se revenden en plataformas como StockX por más de $300, demostrando que no vendes un objeto, sino pertenencia y status.
La guerra arancelaria y la filtración de la verdad
Recientemente, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha puesto en evidencia un nuevo campo de batalla: las redes sociales. Proveedores chinos han comenzado a mostrar en TikTok y otras plataformas videos donde revelan los costos reales de fabricación de productos de marcas de lujo, los procesos detrás y las enormes diferencias con los precios finales en tienda (CNN Español, 2025).
Por ejemplo, se ha expuesto que un bolso Birkin de Hermès, cuyo precio de venta supera los $34,000 dólares, tiene un costo de producción aproximado de $1,400 en China (Líder Empresarial, 2025). Además, prendas deportivas de marcas como Lululemon que se venden en $100 pueden costar apenas $5 o $6 en fabricación. Estos videos, aunque algunos han sido desmentidos por las marcas, evidencian la brecha entre costo y precio, y cuestionan la narrativa de calidad y exclusividad basada solo en origen europeo.
Esta transparencia forzada por la guerra arancelaria no solo revela estrategias de precios, sino que también pone en jaque la percepción del consumidor sobre el valor real y el rol del branding en la creación de prestigio.
¿Copiamos el juego?
Las marcas te venden ilusiones de manera exitosa. Entonces, ¿por qué no usar sus trucos? Crea un espejismo aspiracional: haz que tu producto grite "exclusivo", aunque no lo sea. Apela al ego, haz que tus clientes se sientan con "status" al usar tu marca, y pagarán por ello.
Quizás sea maldad calculada, pero ¿no te emociona la idea? Solo imagina tu marca en la cima, generando deseo y envidia.
Ética, estrategia y el valor del branding con propósito
Aquí es donde el branding deja de ser solo un juego de apariencias y se convierte en una herramienta poderosa para construir relaciones auténticas y sostenibles con el consumidor. Desde la filosofía moral aplicada al marketing, comercializar con integridad implica honestidad, respeto y responsabilidad social (Filosofía moral y marketing con integridad, 2025).
Pero también es una estrategia efectiva. Una marca que comunica un propósito claro, que conecta con valores reales y genera confianza, no solo vende un producto, sino que construye lealtad y diferenciación en un mercado saturado.
El giro reflexivo para tu negocio
No se trata solo de manipular percepciones, sino de crear un relato auténtico que aporte valor real al consumidor y a la sociedad. El branding con propósito puede transformar la percepción de exclusividad en una experiencia significativa, donde el éxito comercial se alinea con la ética y la sostenibilidad.
Así, en lugar de vender espejismos que eventualmente se desvanecen, tu marca puede construir un legado de confianza y relevancia, que resiste crisis, cambios de mercado y cuestionamientos éticos.
Piensa y pregúntate lo siguiente:
¿Te pesa que te manipulen o te tienta manipular? En este juego del lujo y el branding, ¿Quién realmente gana? Y más importante aún, ¿Qué tipo de marca quieres construir?